El proyecto Atlas de la Biodiversidad del Suelo de México

¿Por qué es importante estudiar la biodiversidad del suelo?

El Atlas de la Biodiversidad del Suelo de México es un proyecto Interdisciplinario y transdisciplinario en el que participan más de 40 investigadores de más de 30 instituciones de educación superior mexicanas.

Este proyecto fue concebido como una respuesta a la falta de conocimiento sobre la vida en los suelos mexicanos y la ausencia de políticas públicas para su conservación, dado que aproximadamente el 50% del suelo nacional presenta algún grado de erosión.

¿Por qué es importante estudiar la biodiversidad del suelo?:  -

Estudiar la biodiversidad del suelo es fundamental porque este recurso alberga aproximadamente el 25% de la biodiversidad total del planeta y es el soporte de un "universo vibrante" que sostiene la vida terrestre. La importancia de su estudio radica en diversos pilares esenciales para el equilibrio ambiental y el bienestar humano:

Servicios ecosistémicos y funciones biológicas

Los organismos del suelo (bacterias, hongos, animales y protistas) son los motores que impulsan procesos vitales como la nitrificación, la producción primaria y la degradación de la materia orgánica. Además, proveen servicios críticos como:

Ciclo de nutrientes: Transforman la materia muerta en nutrientes asimilables para las plantas, como el nitrógeno y el fósforo.
Regulación hídrica: Ayudan a regular el flujo y almacenamiento de agua, así como el movimiento de sedimentos.
Secuestro de carbono: Los hongos micorrízicos y otros microorganismos son piezas clave en la mitigación del cambio climático al capturar y almacenar carbono atmosférico en el suelo.

Agricultura y seguridad alimentaria

El suelo es un recurso no renovable cuya salud depende de su biodiversidad. El estudio de la biota edáfica permite identificar microorganismos que actúan como biopromotores del crecimiento vegetal, mejorando la productividad de los cultivos sin depender excesivamente de fertilizantes químicos. Por ejemplo, las bacterias solubilizadoras de fósforo representan una alternativa sustentable para la nutrición de las plantas.

Restauración ecológica y resiliencia

Conocer la biodiversidad del suelo es vital para proyectos de reforestación y restauración de ecosistemas degradados. Los hongos micorrízicos mejoran el establecimiento y crecimiento de plantas nativas en suelos áridos o abandonados, ayudándoles a resistir el estrés por salinidad o sequía. Asimismo, el microbioma del suelo aumenta la resiliencia de los bosques ante eventos climáticos extremos.

Salud humana y biotecnología

El suelo es una fuente inmensa de recursos para la salud; muchas bacterias y hongos producen sustancias esenciales para el tratamiento de infecciones, como los antibióticos. Además, ciertos organismos tienen la capacidad de realizar biorremediación, limpiando suelos contaminados de sustancias tóxicas como fenoles y pesticidas.

Conservación y políticas públicas en México

En México, el estudio de la vida bajo el suelo es urgente porque aproximadamente el 50% del territorio presenta algún grado de erosión y el suelo a menudo no es percibido como un recurso natural importante por la sociedad o las políticas públicas. La falta de conocimiento previo era tal que iniciativas como el Atlas de la biodiversidad del suelo de México han logrado incrementar en un orden de magnitud el registro de especies conocidas en el país, revelando una riqueza oculta que es fundamental proteger para asegurar la productividad de las futuras generaciones.

¿Cómo estudiamos la vida en el suelo?

¿Cómo estudiamos la vida en el suelo?:  -

¿Cómo estudiamos la vida en el suelo?

Para estudiar la vida oculta bajo nuestros pies, los científicos utilizamos un proceso que combina el trabajo en la naturaleza con tecnología genética de vanguardia:

Recolección de muestras: Se toman pequeños cilindros de suelo en diversos ecosistemas y campos de cultivo para obtener una representación de lo que sucede en esa área.

Extracción de ADN ambiental: En lugar de intentar "cultivar" o atrapar a cada organismo, los investigadores extraen el ADN directamente de la muestra de suelo. Es como leer las "huellas dactilares" genéticas de todos los habitantes de una zona para saber quiénes están ahí sin necesidad de verlos físicamente.

● Secuenciación masiva (Metabarcoding): Se utilizan máquinas potentes para "leer" simultáneamente miles de códigos genéticos, lo que permite identificar en una sola muestra a bacterias, hongos, animales y protistas invisibles al ojo humano.

Análisis del entorno: Además de los genes, se miden propiedades físicas y químicas como el pH, los nutrientes y la humedad, para entender qué factores ambientales atraen o afectan a las diferentes comunidades de seres vivos.

Mapeo y visualización: Finalmente, toda esta información se procesa en computadoras para crear mapas digitales que permiten observar la distribución de la biodiversidad en todo el país y ayudan a los gobiernos a tomar mejores decisiones para proteger el suelo.

¿Cómo estudiamos la vida en el suelo?:  -

¿Quiénes participamos en este proyecto?

El proyecto es un esfuerzo altamente colaborativo, multidisciplinario y transdisciplinario que integra a un equipo diverso de científicos, técnicos, estudiantes y funcionarios gubernamentales.
El proyecto se distingue por múltiples liderazgos que encabezan objetivos específicos:

Coordinación General: Roberto Garibay Orijel y Ana Escalante.
Bacterias del suelo: Ana Escalante y Emanuel Martínez.
Animales del suelo: Francisco Armendáriz, Adolfo Navarro y Rodolfo Cancino.
Hongos: Roberto Garibay Orijel y Bernardo Águila, Judith A. Sánchez Ledesma.
Protistas: Miguel Romero.
Muestreo, Biología Molecular y Bioinformática: Coordinado por Bernardo Águila, Emanuel Martínez y Miguel Romero.
Biogeoquímica: Bruno Chávez y Felipe García Oliva.
Geomática: Ana Escalante y Fidel Serrano.
Docencia: Irene Sánchez y Adolfo Navarro (Facultad de Ciencias); Mayra Hernández y Coro Arizmendi (FES Iztacala); y Blanca Prado, Blanca González y Mayra Hernández (PUEIS).
Vinculación: Roberto Garibay Orijel, Ana Escalante y Blanca Prado.
Administración y Comunicación: Gala Viurcos.
Diseño y Programación web: Colibrí Fernández, Julio César Montero y Mario García.


Instituciones Académicas

El equipo incluye a 37 investigadores de 31 centros de estudio nacionales y colaboradores internacionales.
UNAM: Instituto de Biología (con 12 investigadores), Facultad de Ciencias (6), Instituto de Ecología (4), IIES (3), IGC Juriquilla (2), y representantes del CIC, ENES Morelia, ENES Juriquilla, FES Iztacala, Instituto de Geología, ERNO, ICML y la ENCiT.

Otras instituciones nacionales: CIAD, CINVESTAV Irapuato, COLPOS, ECOSUR, ENCB IPN, UANL, INECOL, UNICACH, UANy, UAQ, UIEP, UV, CIMA Xalapa, CU Valles Guadalajara, CIDC Morelos y CICB-UATx.

Colaboradores internacionales: Universidad de Tartu (Estonia), Society for the Protection of Underground Networks (SPUN).

Sector Gubernamental y Sociedad Civil

El proyecto integra activamente a tomadores de decisiones y organizaciones sociales:

Gobierno: CORENADR (SEDEMA CdMx), Secretaría del Bienestar Federal, CONABIO y CONANP.
Sociedad Civil: Red Nacional de Jardines Etnobotánicos de la SECIHTI y Humica A.C.

Estudiantes

La formación de recursos humanos es una pieza clave; al menos 16 alumnos han desarrollado sus tesis de licenciatura, maestría o doctorado integrados totalmente al proyecto.

¿Quiénes participamos en este proyecto?:  -